Hay fantasías a las que cuesta renunciar.

A veces hay que asumir riesgos por aquello que quieres. ¿Pero hasta que punto podemos o debemos llegar? ¿Son necesarios tantos sacrificios? Siempre quise tocar el cielo con la punta de los dedos sin que el sol me quemara las alas. Pero descubrí que no conseguirás llegar a él sin arder de pasión...Claro que también están aquellas puertas que no deberían abrirse jamás, porque una vez que se traspasan ya no hay vuelta atrás...como las de un corazón...las de un débil e indefenso corazón...Siempre duele, siempre sera duro aceptar el fin cuando se quiere a alguien...Se por experiencia que el amor es como una adicción, lo malo de ellas es que nunca acaban bien. Llega un momento en el que lo que nos ponía eufóricos, deja de hacerlo y empieza a doler. Dicen que no superas tu adicción hasta que no tocas fondo, pero... ¿Cómo sabes que lo has tocado? Porque por mucho que algo te duela, a veces, dejarlo, duele aún más. Así que dejarse llevar, suena demasiado bien y para jugar al azar...nunca sabes dónde puedes terminar... o empezar.